Una hoja de equipo de fútbol sala solo lleva cinco nombres, así que el gráfico puede permitirse mostrar los dorsales grandes y la posición del pívot con claridad: no es una tarjeta de once a la que le han borrado seis nombres.
El fútbol sala se juega con cinco, no con once ni con siete, así que la maquetación, el espaciado de jugadores y las proporciones de la pista están pensados para ese número: no es un gráfico de fútbol al que le quitan nombres. El cierre y el pívot se colocan dentro del encuadre tal y como se sitúan realmente en una pista de 40×20 m, de modo que el gráfico se lee bien para quien sigue el deporte.